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¿Es una profesión el corretaje de propiedades?

Publicado por Makluf Abogados en 5 octubre, 2018
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El Diccionario de la Lengua Española define profesión en una de sus acepciones como: “empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución”.[1] Otra definición señala que consiste en una: “actividad habitual de una persona, generalmente para la que se ha preparado, que, al ejercerla, tiene derecho a recibir una remuneración o salario”. Por su parte, George Ripert nos dice que, “ejercer una profesión es consagrar la propia actividad de una manera principal y habitual al cumplimiento de una determinada labor, con la finalidad de obtener un beneficio”.[2] Para el profesor Couture la profesión es “dignidad, arte u oficio que ejerce una persona normalmente habitual y pública”.[3]

Relevante también resulta entender que, para el gremio de los agentes inmobiliarios en Chile, el ejercicio del corretaje de propiedades constituye una profesión.[4]

Por su parte, el Código de Comercio, ha señalado que la correduría, aunque sea ejercida por un corredor público, es un oficio.[5]

Ahora, para responder a la pregunta planteada, debemos considerar que el centro de la definición de profesión como actividad, es que ésta se desempeñe de forma habitual, existiendo conocimientos técnicos y de especialización permanentes, a cambio de una retribución material. En base a ello, podemos señalar que el corredor de propiedades es y debe ser un profesional en todo el sentido de la palabra, y no considerarse solamente a profesionales como aquellas personas que han cursado largos estudios universitarios, en carreras liberales, sin perjuicio que algunos autores lo consideren un oficio, opinión que no compartimos.

Como argumento de texto, señalamos el artículo 1° del Código de Comercio Francés, que prescribe como comerciantes: “aquellos que ejercen actos de comercio haciendo de los mismos su profesión habitual”.[6] El artículo 634-4° del mismo Código, prescribe que, la profesión de corredor es por sí misma una profesión comercial. En Nicaragua, mediante norma de rango legal, se “reglamenta la profesión del corredor de bienes raíces”.[7]

Un corredor de propiedades, debe propender a ser un experto en materias inmobiliarias, para lo que debe dominar el tema, elegir un mercado, un submercado, un micro nicho profesional, y una vez realizado lo anterior, no abandonan hasta obtener buenos resultados, el éxito. Los amateurs abandonan en las primeras vallas que deben superar. En cambio, los expertos estudian el tema durante toda su vida, leen libros cada semana, asisten a charlas y seminarios, webinars, se reúnen con personas importantes del medio, escuchan y obtienen sus propias conclusiones. Aprenden de otros expertos. Se enfocan en la excelencia y no en la perfección. Los expertos también cobrarán tarifas de expertos, ya que el conocimiento y la especialización con la base de la solución de problemas y conflictos de interés. Debemos valorizar el trabajo realizado y que nuestros clientes valoricen al experto que tienen bajo su contrata.[8]

¿Quiénes pueden ser corredores de propiedades?

Hoy en Chile, la gestión inmobiliaria y el corretaje de propiedades no se encuentra reglamentado por ninguna ley especial, sino que en general le es aplicable la legislación común y la costumbre. En casos muy especiales como el arrendamiento de bienes inmuebles amoblados para fines vacacionales o turísticos por plazos determinados, se hace aplicable la ley comercial o especial sobre protección de los derechos del consumidor y sus respectivas modificaciones.[9]

Es decir, cualquier persona natural o jurídica, que cuente o no con conocimientos técnicos y prácticos, puede iniciar actividades ante el Servicio de Impuestos Internos, obtener patente comercial ante la Municipalidad correspondiente y desempeñarse como corredor de propiedades.

Rige en esta materia, a toda plenitud, el principio de la libertad de comercio, que es una manifestación de la igualdad ante la ley, que propugna que toda persona, sin distinción, puede desarrollar cualquier industria o comercio, la cual, en todas las legislaciones encuentra reglamentación y una serie de excepciones, que tienen por objeto resguardar los derechos de terceros y el orden público. “La constitución asegura a todas las personas: El derecho a desarrollar cualquier actividad económica que no sea contraria a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen”.[10]

Antiguamente, los corredores de propiedades debían registrarse ante el Ministerio de Economía, quien llevaba un registro correlativo de los mismos, y por ello, en la actualidad, por un tema netamente moral, hay corredores que, en sus documentos públicos e imagen corporativa, mantienen ese guarismo de registro, sin que tenga validez alguna. Para que una persona pudiere ejercer el corretaje bajo la legislación anterior, se debía inscribir en el registro Especial y pagar la correspondiente patente, debiendo presentar el interesado una solicitud acreditando reunir las condiciones señaladas en el reglamento. En provincias la solicitud se debía presentar por medio del Gobernador del departamento. En Santiago, los antecedentes se presentaban directamente en el Ministerio. El Gobernador debía proceder a remitir la solicitud y antecedentes al Ministerio señalado, el que, hallándolos conforme, procedía a inscribir el nombre del nuevo corredor en el Registro, expidiendo el correspondiente certificado; luego, el interesado debía solicitar ante la Municipalidad el otorgamiento de la patente especial de Corredor de Propiedades. En los departamentos en que existía Asociación profesional de Corredores, los antecedentes debían enviarse por duplicado.

 

Texto inédito del libro “El ABC del Corretaje de Propiedades” del abogado inmobiliario Salvador Makluf Freig.

[1] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, t. II, pág. 1792.

[2]  RIPERT, George, t. I, ob. cit., pág. 108.

[3] COUTURE J., Eduardo, Vocabulario Jurídico, Editorial B de F, Cuarta Edición corregida y actualizada, Buenos Aires, 2013, pág. 600.

[4] El Código de Ética y Disciplina de ACOPROT, señala en su art. 1°: “Esencia del deber profesional”, que, “el corredor de propiedades es un profesional que asume el rol de intermediario de las transacciones comerciales más diversas”.

[5]  Código de Comercio, arts. 57, 59, 62, 63 y 377.

[6]  RIPERT, George, t. I, ob. cit., pág. 107.

[7] Ley N° 602 publicada en La Gaceta Diario Oficial N° 132 del 12 de julio de 2007 “reglamenta la profesión de corredor de bienes raíces y crea la Comisión Técnica de Bienes Raíces, adscrita al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio.

[8] SAMSÓ, Raimon, La Clase Emergente de Expertos, Instituto de Expertos, Madrid, 2014, págs. 23, 24.

[9] Ley N° 19.496 sobre protección de los derechos de los consumidores, art. 2° letra c).

[10] Constitución Política de la República, art. 19 N° 21.

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